martes, 6 de diciembre de 2011

La frustración y afección del autoestima en niños con dificultades del habla y el lenguaje.


¿Qué es la frustración? Una definición

La definición de frustración según Dollard y colaboradores: "interferencia con la secuencia del comportamiento", es decir, nos frustramos cuando no logramos lo que querem0os y cuando lo queremos. Lo cual traemos a colación en los problemas del lenguaje porque resulta frustrante para el niño el hecho de que no le entiendan lo que pretende expresar, luego viene el enojo con los demás porque en un inicio el pequeño puede llegar a creer que los demás son los que tienen el problema porque no logran entenderle lo que está diciendo. Entonces, la frustración desencadena tarde o temprano una agresión cuya intensidad dependerá de la intensidad de la frustración (Harrys 1974).

Autoestima
El autoestima juega un papel importante en la medida que sean positivos o negativos los sentimientos que tengamos hacia nosotros mismos, lo mismo acurre con el pequeño, a quien se le pudo haber dañado el autoestima ya sea por sus compañeros, el profesor e incluso los propios familiares al segregarlo "porque no habla bien".

Así, los pequeños con problemas de lenguaje bien pueden agredir después de vivenciar la frustación o pueden llegar a ser agredidos, pasando a dañar su autoestima como se mencionó anteriormente.

Los efectos de los trastornos del lenguaje dependen de cuán severo es el problema, de cuál es la causa y de si el niño tiene otras discapacidades.

Los niños aprenden porque reciben información y la entienden. Un trastorno del lenguaje puede interferir este proceso. A los niños con dificultades de comunicación, su problema les afecta en diferente medida en los diversos contextos en que se desenvuelven, para empezar no les va muy bien en la escuela porque tienen problemas con la lectura y encuentran muy difíciles los exámenes.

A los niños con trastornos del habla o del lenguaje se les dificulta hacer amigos. Si su hijo tiene un trastorno del habla que lo hace difícil de entender, otros niños podrían burlarse de él o molestarlo porque él es "diferente". Otros problemas pueden ser la frustración o la baja auto-estima.

Los trastornos del lenguaje también pueden interferir en la socialización, pero de una manera diferente. Los niños con dificultades de lenguaje pueden no entender las mismas normas sociales que otros entienden sin ningún esfuerzo. Al estar con otros iguales compañeritos o amigos, y estando entre niños les es difícil entender que uno no hable bien, es probable que se la pasen recriminandole varias veces esto durante la interacción hasta que terminen por excluirlo de las actividades, lo mismo pasa con los padres que de alguna manera se resignan a que su hijo no hable adecuadamente y se conforman con que ellos lo entiendan. O por su parte los docentes que dan por hecho que no puede y entonces lo mantienen como oyente de la clase sin que el pequeño emita participación, porque igual no manejan las estrategias para ponerlo en conflicto cognitivo orientado hacia la pronunciación correcta, por ejemplo en un problema de habla; sin que el intento sea motivo de burla en el grupo.Por lo tanto la identificación temprana puede ayudar mucho.

 

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